Elecciones cruciales en Portugal

¿Por qué se han convocado elecciones?

En las elecciones de 2015 ganó el partido de centroderecha PSD (Partido Social Demócrata), que se hizo con el 38,6% y 107 escaños, a 9 de la mayoría absoluta situada en los 116. A pesar de esta victoria se formó un gobierno de coalición de izquierdas llamada Geringonça, liderado por el PS (Partido Socialista) con 86 escaños y 32,3% del voto. Para formar esta coalición, este partido encabezado por Antonio Costa se alió con dos formaciones de extrema-izquierda: BE (Bloque de Izquierda) y PCP (Partido Comunista Portugués), que recibieron 19 y 17 escaños respectivamente.


En los siguientes comicios organizados en el 2019 volvió a ganar la Geringonça. El PS experimentó una gran subida de 22 escaños, quedándose a 8 de la mayoría absoluta, mientras que sus aliados perdieron fuelle (BE se quedó con 19 escaños mientras que PCP bajó hasta los 12 de los 17 que tenía). Respecto a la derecha, el PSD bajó hasta los 79 escaños. Sus principales socios, el CDS-PP (Partido del Centro Democrático Social-Partido Popular), tuvieron su peor resultado con solo 5 escaños cuando solo 8 años antes consiguieron 24 asientos. Por otra parte, dos partidos nuevos derechistas entraron en la Asamblea de la República: el IL (Iniciativa Liberal) y el ultranacionalista Chega (Basta), ambos con 1 escaño. Con la llegada de Chega, tenemos el primer partido de extrema derecha que entraba en el poder desde que se puso fin a un régimen dictatorial fascista que duró 41 años.


André Ventura, líder del Chega, con Santiago Abascal, líder de VOX


La Geringonça mantuvo cierta unidad y orden hasta finales de 2021. Por ese entonces, el PS propuso los presupuestos para 2022, unos presupuestos considerados por muchos como los más izquierdistas de la historia de Portugal. A pesar de ello, los dos partidos minoritarios de la Geringonça votaron en contra de los presupuestos de su aliado. No se sabe muy bien el porqué de esta decisión, pero la mayoría de analistas propusieron la teoría de que debido a que los dos partidos estaban en declive, decidieron mostrar posiciones más firmes y radicales. Con los presupuestos rechazados, se convocaron elecciones para el pasado 30 de enero de 2022.


¿Que estrategias adoptaron los partidos?

El PS desde el principio de la campaña declaró como objetivo alcanzar la mayoría absoluta para así evitar una situación similar a la de los presupuestos. Aún así, con el paso de la campaña electoral, las encuestas mostraban que la mayoría absoluta se alejaba cada vez más, haciendo que acabaran por dejar de lado ese objetivo.


Por otra parte, el PSD ofrecía una alternativa a la Geringonça que gobernaba desde 2015. En el momento del rechazo a los presupuestos, estaba a un 14% de distancia del PS (38% para PS y 24% para PSD), pero fueron remontando poco a poco, hasta estar a un 3% del PS (36% para PS y 33% para PSD). Incluso dos encuestas de Pitagórica y Aximage daban la victoria al PSD y predecían una victoria del bloque de la derecha.


Líder del PSD, Rui Rio, con António Costa, líder del PS


Al mismo tiempo, cuatro partidos luchaban por la tercera posición rondando entre el 5%: IL y Chega, lo que supondría un gran ascenso desde 2019, y BE y PCP, lo que supondría un gigantesco descenso desde los últimos comicios.


Como hemos dicho antes, hubo un par de encuestas que daban la victoria al bloque de derechas. En ese caso, sería prácticamente imposible formar una coalición. Chega al principio de la campaña dejó claro las demandas innegociables para entrar en coalición. En respuesta, el líder del PSD, Rui Rio, dijo que no podía aceptar tales demandas, pero que estaba dispuesto a negociar otras concesiones. Por su parte, IL y CDS-PP se negaron a entrar en coalición con la extrema derecha. Este desencuentro contrasta con el de la izquierda, que a pesar de que no se echen flores entre ellos, están más dispuestos a negociar.


Los resultados

Las encuestas predecían una carrera reñida, pero tras las elecciones se vio que no era así. El PS arrasó en las elecciones obteniendo un 41,5% del voto y 119 escaños, subiendo un 5,2% y 11 escaños respecto a 2019. Además, con 119 asientos conseguirían tener la tan deseada mayoría absoluta por segunda vez en la historia del partido.


Gráfico del voto popular de BE y PCP en 2019 y 2022


El PSD, que según las encuestas podría haber quedado primero, consiguió un 12,1% menos que PS y 41 escaños menos. Aunque respecto a 2019 haya subido un 2% del voto y perdido solo un escaño (de 79 a 78), este resultado es un desastre debido a que se esperaban unos resultados mucho mejores de los obtenidos.


Además de la victoria del PS, también fue una gran noche para Chega, que pasó del 1,3% del voto popular al 7,3% y de 1 escaño a 12. Asimismo, consiguió la tan disputada tercera posición. Tal resultado demostró que la extrema derecha ya había entrado en la sociedad portuguesa. A Chega lo siguió IL, el otro partido derechista que luchaba por la tercera posición. Aunque no consiguió el tercer puesto, sus resultados electorales fueron bastante positivos: pasó del 1,3% del voto al 4,9% y de 1 asiento a 8.


Respecto a los dos partidos de extrema izquierda, el BE y PCP, fue para ellos una tragedia. El PCP, que obtuvo en 2019 sus peores resultados en toda la historia, tuvo unos resultados aún peores. Pasó de 6,3% del voto al 4,4% y de 12 a 6 escaños. No obstante, la mayor debacle fue el del BE, que pasó de 9,5% del voto popular al 4,4% y de 19 asientos a solo 5.

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Otro derrotado fue el CDS-PP, un partido tradicional aliado con el PSD. En 2011 consiguió 24 escaños, pero a partir de entonces empezó su declive. En 2019 consiguieron el peor resultado de la historia con 4,2% del voto total y 5 asientos. Sin embargo, en estos comicios consiguieron solo el 1,6% del voto popular y ningún escaño, una tragedia.


El futuro de Portugal

Con el rechazo de los presupuestos llegó una gran incertidumbre que podría haber colmado en una crisis política con el potencial de devastar al país. Finalmente, los resultados de estos comicios han alejado a Portugal de la presunta crisis y el gobierno del PS con una mayoría absoluta proporcionará estabilidad al país y más gobernabilidad.


Sin embargo, el panorama político de Portugal está cambiando, lo que puede generar problemas en el futuro. Mientras que el voto de la izquierda se ha unido en el PS (haciendo que se derrumbara el apoyo a BE y PCP), el voto de la derecha se ha fragmentado. La gente ha dejado de votar a los partidos de la derecha tradicional optando por otras alternativas, lo que ha provocado el auge de diferentes partidos, entre los cuales destaca el ultranacionalista Chega.


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